Integración personal, sinónimo de salud

 

La “palabra” INTEGRACIÓN hace referencia a  la capacidad que adquiere la persona de ir  adueñándose de sí mismo, por sí mismo… y para ello no hay recetas, sino solo “experiencia de vida”:

La tarea que asumimos quienes nos abocamos profesionalmente a ello, es la de “apoyar a la persona” desde la concepción de que es un ser único y diferente al resto, para que “la integración” no quede en un mero concepto o en una sana intención, sino que pueda ir aprendiéndola  y adquiriéndola para sostenerse en ella.

El enfoque integral, que considera al Sí Mismo, a la naturaleza personal, al entorno, la alimentación, la corporeidad y a todas las inteligencias del individuo, tanto en la atención  como en la educación, invita a la persona a aprender a aprenderse,  y evita  que siga conduciéndose, sintiéndose  y pensándose por separado.

Naturalmente transitamos “caminos de desintegración” ante las diferentes problemáticas que nos plantea el vivir, y “de integración” cuando re-solvemos  las encrucijadas. Estos caminos que se dan en relación con nosotros mismos a través de las vivencias cotidianas, por el solo hecho de que “todo acontece en un constante movimiento” de relaciones y de crecimiento…  nos plantean entonces…

¿Por dónde comenzar el camino de integración,  ante la manifestación de una problemática?... pues, todos comenzamos por el emergente manifiesto, ya sea por una enfermedad física o por una problemática psicológica o por la necesidad de conocimiento; mientras que la realidad nos dice que empecemos por un aspecto o por otro, la tendencia natural es a seguir por los restantes  a modo de lograr un equilibrio, re-estableciendo la trilogía que somos (cuerpo-psiquis-mente). Esa tendencia a integrarnos puede verse re-tardada por miedos, inseguridades, represiones, sentimientos de inferioridad, desconocimiento…..etc…..pero antes de que se manifieste como síntoma o enfermedad por estar cristalizada, es que podemos apostar a una propuesta con orientación integral.

La propuesta desde la “SALUD INTEGRAL”, es la de trabajar a partir de la premisa de “orientar a la persona a re-establecerse en su Proceso de Identidad”, recorriendo un camino práctico, dinámico y creativo, hacia el encuentro del equilibrio entre sus propias inteligencias básicas: Inteligencia Corporal, Inteligencia Emocional e Inteligencia Intelectual.

Al adquirir conciencia de las propias necesidades en cada estadio evolutivo y al encontrar los puntos de apoyo necesarios, la persona comienza a transitar una relación sana consigo misma y por añadidura mejora su relación con los demás y el entorno. Aprende a auto nutrir sus inteligencias, a re-establecerlas ante una desarmonía, comprendiendo que son transitorias, solo porque  “hay movimiento permanente”.

Se aleja de los bloqueos que producen el  miedo, la represión, la inferioridad  y la culpa,  para auto conducirse hacia valores de vida trascendentes.

Considerar y atender profesionalmente a la persona, desde un abordaje integral, contribuye a que  su “proceso hacia la cura”, ante una problemática determinada, lo haga tomar distancia de la tendencia a continuar disociado. De lo contrario, su  camino está destinado a distraerse y a continuar atrayendo la desarmonía, alojando a la enfermedad en su cuerpo, o en su psiquis o en su mente.

Disciplinas prácticas, simples y abarcativas, que consideran a todas las edades y a las posibilidades materiales, habilitan ampliamente a la integración,  ya que  involucran a cada ser humano como a una “totalidad viviente”. La práctica del Yoga, la Meditación  y el Arte en general, ayudan a ir adquiriendo  mayor conciencia del proceso de integración y evolución personal, autodescubriéndose.

“Este Yo ha de ganarse mediante la Verdad y un conocimiento integral”

Mundana Upanishad

Abandonar el control de la Inconciencia original sobre la Conciencia que emerge de ella es una decisión que el hombre de hoy habrá de tomar definitivamente en los tiempos que corren.  La mentalidad humana pugna en pos del conocimiento, pero el hombre mental tiene aún que evolucionar de sí, es decir trascenderse a sí mismo, porque el destino que lo espera lo llama  a una divina humanidad, o a una espiritual humanidad…siguiente producto de la evolución.

Dejar atrás la oscuridad de la ignorancia o el adormecimiento personal-humano, no es tarea fácil…pero la evolución llama y demanda cambios fundamentales, para ello el despertar y disponer de las dos energías fundantes que son el Animus y el Anima (Jung) es menester en esta tarea.

El camino que se abre ante nosotros, humanamente hablando, nos invita a “experienciarnos a nosotros mismos”, animándonos a convertirnos  y vivirnos como un laboratorio.  Para ello disponemos de los 5 sentidos ya entrenados, hacia fuera. Animarnos a dirigirlos hacia nuestra interioridad nos lleva a desvelar un mundo más basto aún, a través del despertar del 6º y 7º sentido.

La meta que nos espera es la de transitar un camino más amplio, dirigiendo nuestra mirada a lo Alto.

Ada Iris Bove
Téc. En Dinámica Mental-Sofrología
Inst. Yoga Integral

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